La Lil de antes ha vuelto, está aquí de nuevo, como un torbellino. Necesita recuperar el tiempo que ha perdido sumida en su letargo. Otra vez se arregla, otra vez sale, otra vez vuelve a ser feliz. Mientras se mira en el espejo, piensa en sí misma, en lo que está viviendo y en lo bien que se siente. Sale de su habitación de puntillas, esperando que no la pillen... No hay suerte.
- ¡Lilian! ¿Dónde vas?
- Bajo un momento, voy a... bueno, ¡Qué ahora vengo!
- ¡No tardes!
Lil cierra la puerta de su casa. Saca un espejito y se mira, está guapa. Baja a saltitos las escaleras, con la ilusión de alguien que sabe que la esperan. La alegría está en sus ojos, que brillan como nunca. Baja y llega a la puerta del portal y le ve. Su chico. Su Jake. Es definitivamente mejor que Adam, pero no quiere pensar en él, así que desecha ese pensamiento y se tira, literalmente, a por Jake.
-Ya te echaba de menos...
- Y yo más
Se funden en un beso. Una vecina que pasa por allí los mira con envidia, deseosa de volver a la adolescencia. Luego se va. Jake mira a Lil con ternura:
- ¿Me quieres?
- Es más que eso. Hoy todo es especial. Desearía parar el tiempo y que este instante no pasase nunca, pero no puedo. Por eso, cerraré los ojos e intentaré recordar este instante durante el resto de mi vida.
- Me encantas Lil.
- ¿Solo eso?
- Está bien. Eres la persona más especial que tengo en mi vida. No es que te quiera, que te quiero, la cuestión es que te necesito.
Lil se dejó ir. Se despidió de Jake y subió corriendo a casa. Oyó de pasada lo que le gritó su madre, pero no le importó. Aún tenía en mente las palabras de Jake.
No es que te quiera, que te quiero, la cuestión es que te necesito
- ¡Lilian! ¿Dónde vas?
- Bajo un momento, voy a... bueno, ¡Qué ahora vengo!
- ¡No tardes!
Lil cierra la puerta de su casa. Saca un espejito y se mira, está guapa. Baja a saltitos las escaleras, con la ilusión de alguien que sabe que la esperan. La alegría está en sus ojos, que brillan como nunca. Baja y llega a la puerta del portal y le ve. Su chico. Su Jake. Es definitivamente mejor que Adam, pero no quiere pensar en él, así que desecha ese pensamiento y se tira, literalmente, a por Jake.
-Ya te echaba de menos...
- Y yo más
Se funden en un beso. Una vecina que pasa por allí los mira con envidia, deseosa de volver a la adolescencia. Luego se va. Jake mira a Lil con ternura:
- ¿Me quieres?
- Es más que eso. Hoy todo es especial. Desearía parar el tiempo y que este instante no pasase nunca, pero no puedo. Por eso, cerraré los ojos e intentaré recordar este instante durante el resto de mi vida.
- Me encantas Lil.
- ¿Solo eso?
- Está bien. Eres la persona más especial que tengo en mi vida. No es que te quiera, que te quiero, la cuestión es que te necesito.
Lil se dejó ir. Se despidió de Jake y subió corriendo a casa. Oyó de pasada lo que le gritó su madre, pero no le importó. Aún tenía en mente las palabras de Jake.
No es que te quiera, que te quiero, la cuestión es que te necesito


Oh, definitivamente, estoy necesitada de ser necesaria.
ResponderEliminartodos necesitamos ser necesarios ¿no?
ResponderEliminarbesos!
Lo cierto es que no sé quién eres, pero mirando en la gente que sigue mi blog he llegado al tuyo, me he puesto a bichearlo y... Jope, me gusta.
ResponderEliminarSolo he leído un par de historias de la vida de Lil, pero escribes demasiado bien, seriously :) Así que te siiiiiiiiiigo!
Muchas, muchas, muchíiiiiiisimas gracias :)
ResponderEliminarcosas como esta animan a una a seguir escribiendo!