lunes, 14 de diciembre de 2009

La lluvia...

Llueve.


Lil está sentada frente a la ventana, mirando como cae agua. Pequeñas gotas se deslizan suavemente sobre el cristal para acabar estrellándose contra el suelo. Lil odia los días de lluvia.

Y hoy, especialmente, los odia mucho más. Hoy a Lil se le ha caído el mundo encima. Hoy no está para nadie.

Porque es que hoy hace exactamente tres meses que rompió con su último novio. Fueron cinco maravillosos meses llenos de besos, de llamadas a escondidas en los baños del instituto, de mensajes que la despertaban cada día con palabras cariñosas...

Pero todo eso acabó. Adam sale con otra. Y aunque no lo reconoce, a Lil eso la está matando por dentro. Es demasiado orgullosa como para admitir que sigue asquerosamente enamorada de él, por eso se limita a encerrarse en su habitación a ver pasar el tiempo. Apenas sale, sus notas han bajado, ha perdido la ilusión.

De repente, algo cambia. No sabe por qué, pero Lil ha sacado nuevas fuerzas para dejar ese estado de apatía y empezar de nuevo. Ha recuperado, misteriosamente, la esperanza.

Pero no tan misteriosamente. Ha visto a alguien por la ventana, es Adam. Lil sabe que no conoce a nadie más por aquí, así que solo puede haber ido por ella. Lil se levanta, se arregla un poco y sigue mirando, como esperando a que Adam toque el timbre para que ella baje. Pero eso no sucede. Desde que lo dejaron, ni siquiera se han mirado a la cara. Pero hoy, finalmente, Lil se ha tragado su orgullo.

Y sus lágrimas se mezclaron con la lluvia en el momento en que salió a buscarle. Al fin lo había reconocido, le echaba de menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario