jueves, 23 de septiembre de 2010

Sin título

- ¡Hola!
- ¿Es a mí?
- Sí, es a ti. ¿Qué te pasa?
- Nnn...nada.- respondes mientras intentas aguantar las lágrimas.
- ¡Pero si estás casi llorando!
- No es nada, de verdad.-dices entre sollozos- Además,¿qué te importa? No es problema tuyo.
- No me importa lo que tengas que decir. Me importa el hecho de que te aguantes las lágrimas. ¿Por qué no lloras?
- Porque la gente adulta no llora.
- Pues debes saber que la gente adulta si llora. Si estás rabiosa, deprimida, nerviosa o feliz, lloras. Si te sientes mal, lloras. ¿Por qué negarlo? Tienes derecho a tus momentos de debilidad, no tienes porqué hacerte la fuerte siempre. ¿O si?
- Creo que tienes razón

Y empiezas a llorar apoyada en mi hombro, como si me conocieras desde siempre, y te desahogas, porque ya estás cansada de tantas lágrimas que aguantaste.

4 comentarios:

  1. Tiene suerte de tener ese hombro a disposición...
    Te sigo :)

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  2. Creo que sería muy duro vivir sin ese hombro a tu alrededor, no crees?
    Gracias :)

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  3. ¡Qué bonito, An! Pues sí, es necesario llorar y desahogarse, liberarse de todo para seguir nuevo y con más fuerza...

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  4. Si, la verdad es que hay momentos que parece que vas a explotar, pero si tienes a alguien en quien apoyarte... todo se ve de otra manera!
    Besos!

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