
Hoy me he puesto a recordar. He empezado en una día concreto, ocho meses atrás, a disfrutar de mis recuerdos. Por mi mente han pasado momentos buenos, especiales, divertidos y únicos. En definitiva, momentos Agradables, Mágicos, inOlvidables e iRrepetibles. Pero también momentos duros y difíciles, tristes, que me han hecho sentir al borde de un abismo del que me iba a costar salir. Podría haberlos ignorado. Podría haber decidido no recordar esos momentos. Pero entonces mi memoria no estaría completa, porque esta historia se compone de fragmentos pequeños que van encajando entre sí, como un puzzle. Sin esos momentos, nada sería lo mismo, porque lo bueno y lo malo son dos caras de la misma moneda. Lo bueno hace que lo malo parezca menos malo, y lo malo hace que lo bueno parezca mejor. Gracias a esos momentos malos, lo bueno que les sigue ha sido especial. Esos momentos malos me han hecho darme cuenta de que tú y yo no nos rendimos al primer problema. Al final voy a agradecer el hecho de haber tenido malos momentos.
Ya son ocho los diecisietes que pasamos juntos, y espero que sean muchos más. Porque el principio de esta historia se escribió el 17 de diciembre, pero el final... el final no se va a escribir.


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