viernes, 23 de octubre de 2009

A Broken love (6) ♥

Había salido corriendo del Starbucks y no podía parar. Corría. Corría para alejarme de Matt y Alex, para desahogarme, corría sin más. Y cuánto más corría, y más gente se me quedaba mirando, más me daba cuenta de que quería alejarme de allí. Me sentía mal po haber dejado así a Matt, pero también estaba celosa de la francesa de Alex. Hubiese dado todo lo que tenía en aquel momento por ser ella, pero a la vez deseaba estar con Matt. La verdad era que estaba hecha un lío, y quería solucionarlo ya.

Algo más tarde, ya estaba más tranquila. Estaba bastante perdida, porque había corrido muchísimo y mi sentido de la orientación era más bien escaso. Había recibido diez llamadas de Matt en las últimas dos horas, pero no tenía valor para hablar con él. Aún no.
- Otra vez el móvil... No Matt, no voy a cogerlo -pensé mientras sacaba el móvil del bolsillo.

Cuál fué mi sorpresa al ver que la llamada no era de Matt, si no de Alex. Lo cogí al tercer toque.
-¿Si? -pregunté intentando mantenerme tranquila.
-Hola preciosa- dijo Alex. ¿Dónde estás? Esta mañana te he visto un poco alterada...
- Emmm... si, bueno, tenía que hacer una llamada urgente -quise mentirle sin éxito.
- Ah, claro, una llamada urgente. Bueno, a lo que iba. Quiero verte, te echo de menos.

Me dio un vuelco el corazón. Me había abandonado sin más y ahora quería volver a verme. Mi parte racional me decía que rechazase la idea porque estaba jugando conmigo, pero en ese momento mi parte irracional era la que mandaba, y esa parte quería ver a Alex.

- ¿Y la francesa? -pregunté, apelando a mi parte racional
- Chloé está en casa, sabe que te echo de menos y no le importa que te vea, ella no es nada celosa- dijo poniendo especial énfasis en la última palabra.
- ¿Estás insinuando algo con eso de celosa?
- Tan perspicaz como siempre. No has cambiado nada pequeña.

Ya estábamos otra vez con el mote. Cada vez que lo pensaba, alguien me llamaba así. Era odioso.

-No me gusta que me llames así.
- Antes te gustaba.
- Antes era antes -respondí un poco brusca. -Vive en presente.
- Bueno, veo que estás un poquito mosqueada. ¿Quedamos o no?
- Cuándo y dónde
- Donde quieras.
- Donde prefieras. -No me apetecía pensar en un lugar concreto, lo cierto era que cualquiera me bastaba.
- En una hora delante del MOMA. Ponte guapa ¿eeeh?
- ¿Insinuas que soy fea?
- Eso lo has dicho tu solita. En fin, luego te veo, preciosa.
- Ese mote tampoco me gusta.
- ¡Dios!No te gusta nada! Pues bueno, hasta luego Noa
- Eso está mejor.
- Como eres... ¡Hasta luego!
- Hasta luego.

Cuando colgué, me miré de arriba a abajo en el reflejo de la fuente de aquella plaza. Estaba bastante presentable, pero podía estar mejor. Un toque de maquillaje, unos rizos mejor peinados y estaría mucho mejor. Y la verdad era que quería que Alex me viese más que bonita.

Rebusqué en el bolso y encontré un lápiz de ojos casi gastado, pero aún útil, y me pinté mirándome en el retrovisor de un coche. Entré apresuradamente en una perfumería y compré un pintalabios, justificándome con la idea de que realmente necesitaba uno. Pasé el tiempo intentando arreglarme, y luego caminé hacia el MOMA confiando parecer tranquila, pero sin demasiado éxito.

Miré el reloj. Era la hora acordada, las 18:30. Allí, a lo lejos, estaba Alex. Ya me estaba esperando.


No hay comentarios:

Publicar un comentario