¨Te juro por lo más sagrado que las lágrimas de hoy han sido de las más amargas que han caído de mis ojos en estos 21 años de vida. No han sido lágrimas de rabia, si no lágrimas de tristeza mezclada con el miedo que me da que esto no tenga vuelta atrás´
Dobló la nota, dejó escapar las dos o tres lágrimas que le quedaban, y la dejó caer en su buzón mientras se maldecía así misma por saberse responsable de haber convertido en normal a la persona más especial que había conocido nunca.


No hay comentarios:
Publicar un comentario