Hoy me he preguntado ochenta veces por qué no confío más en mi misma. Y las ochenta veces me he respondido lo mismo. Es imposible confiar en mi misma cuando siempre hay alguien que cuetiona todo lo que hago, todo lo que digo y todo lo que pienso. Es imposible confiar en mi misma cuando no soy capaz de tomar una decisión sin preguntarme qué elegirían los demás. Es imposible confiar en mi misma si siempre estoy condicionada a la opinión del resto.
En serio, es imposible. Pero más imposible aún es creerme que puedo cambiar.
En serio, es imposible. Pero más imposible aún es creerme que puedo cambiar.


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