Quiero que sepas todo lo que pasó por mi cabeza ayer, todo lo que no te he dicho. Quiero que sepas que sentí miedo porque ya no fuimos invencibles. Que quiero creer pero ahora no puedo.
Quiero que entiendas que si tu ves montañas donde yo solo veo pequeños baches, no voy a sentirme segura nunca y que ayer hubo un rato en que pensé en dejar de intentarlo. No quiero estorbarte, y si eso significa hacerme a un lado, tendré que asumirlo porque no quiero hacerte las cosas más difíciles, pero me decepciona ver como lo aceptas.
¿Qué ha pasado? ¿Por qué no luchas? No quiero que contestes a ninguna de las dos preguntas, pero me duele (y no te imaginas cuánto) saber la respuesta.


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