Había sido un día horrible. Aparte de cansada, se sentía engañada, ya que a ella no le funcionaba eso de que "el esfuerzo ve su recompensa". También estaba desilusionada y desmotivada, porque lo que había empezado con tanta ilusión ya no tenía esa chispa. No sabía que era lo que quería escuchar, y por eso tampoco nadie podía consolarla.
Fue entonces cuando conectó los cascos y una sonrisa empezó a extenderse por su cara. Esta vez no fue el amor ni la amistad, esta vez fue la música la que la salvó.


No hay comentarios:
Publicar un comentario