domingo, 5 de febrero de 2012

Que me quiera infinito

Recuerdo cuando de pequeña me preguntaban si tenía novio. Yo siempre respondía que sí, y cuando me preguntaban como se llamaba, soltaba el nombre de alguno de mi clase. Otras veces me preguntaban porqué cambiaba tanto de novio, y entonces mi respuesta siempre era la misma: "porque no me trata como a una princesa". Tengo que decir que mi idea de que me trataran como a una princesa a los 5 años suponía que yo fuese como la princesa de mi película favorita: La Bella durmiente . Quería coronas de cartulina y bailar en el patio del recreo como si fuera el más bonito de los jardines de mi palacio. Quería pulseras y anillos de plastilina y flores de papel de seda. Y claro, ninguno de mis "príncipes" me daba nada eso, así que siempre siempre dejaba al principito de turno por uno distinto,-Quizás he sido una "femme fattale" desde pequeña.- Pero volviendo al presente, y a lo que quería contarte desde el principio, mi idea de ser tratada como una princesa es distinta. Ahora prefiero mensajes por la mañana y llamadas por la noche, y que me venga a buscar a clase y haga todo lo posible por verme. Que me abrace cuando tenga frío o esté triste, y me despierte a besos tras una noche de sexo. Y que me quiera. Que me quiera muchísimo, que me quiera infinito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario