El sentir que estás perdiendo a una persona es una sensación dolorosa, casi más que perderla de repente, ya que, mientras la primera te preocupa antes, durante y después de la pérdida, la segunda solo se dilata en el tiempo. Pero lo que ambas tienen en común es que se acaban superando. Siempre.
Eso sí, si tienes la suerte de recuperar a la persona perdida... Bueno, es difícil de definir. Digamos que lo que yo siento ahora es mejor que millones de tazas de chocolate caliente, tardes de risas y noches de sexo juntas. Simplemente, he vuelto a ser feliz.
Sólo sé que he tomado la decisión que tenía que tomar.


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