Tengo miedo. Sí, estoy asustada. Tu empiezas una etapa nueva mientras a mi me queda otro año en el mismo sitio y con la misma gente. Y eso me da miedo, porque a lo mejor esa nueva gente te gusta más que yo. A lo mejor es más interesante, más madura, más guapa, más lista, más todo que yo, y por eso decides cambiarme por alguna de esas personas. A lo mejor descubres que las niñas pequeñas no te gustan, y que prefieres a alguien más maduro que yo. A lo mejor ves a una de tus despampanantes nuevas compañeras y de repente os enamoráis el uno del otro, así sin más. O quizá no sea una de las deslumbrantes, si no aquella tímida que se sentó a tu lado porque no había otro sitio libre. O esa otra que te recogió el boli cuando éste rodó de tu mesa al suelo. O la que se tropezó contigo cuando salías de clase a toda prisa. ¡Puede ser cualquiera! Y eso me corroe, no te imaginas cuanto
Entonces apareces por detrás, lees todo esto, me abrazas y me revuelves el pelo y me besas en la cabeza y das en el clavo con las palabras que me tranquilizan:
"No me vale con cualquiera, eres tú y sólo tú"
Y es ahora cuando entiendo, que por muchos obstáculos que se nos presenten, podremos con todos ellos. Tú y yo, juntos, podemos.
(Me gustaría que fuera así, pero no estás aquí conmigo. Igualmente sé que lo leerás mañana, o pasado, o cuando sea. Realmente he entendido que somos más fuertes que un grupo de universitarias de primer año. Te quiero.)


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