martes, 26 de abril de 2011

¿Miramos atrás?

Todo empezó una tarde de invierno. Hacía frío y estaba triste, pero alguien me arrastró fuera de casa, cosa que agradeceré de por vida, pase lo que pase. Ese alguien, que es alguien muy especial, me llevo al sitio donde algo quiso que nos conociéramos, que conectáramos, que nos enamoráramos. Algo que hizo que habláramos cada noche hasta las tantas y que te contara todo lo que me pasaba, y que me hizo creer que el amor existe.
Ese algo también hizo que el finde en la sierra que prometía ser genial se hiciera eterno por no poder estar contigo, pero también que fuera especial al leer tus mensajes y escuchar tus palabras. Y también hizo que ese jueves mintiéramos a todo el mundo para vernos, porque no podíamos esperar más. Ese jueves, 17, en el que mi madre me hizo llegar media hora tarde, y mis nervios me hicieron tropezar cuando, intentando parecer tranquila, me acerqué para sentarme a tu lado. Menos mal que estabas tu allí para cogerme, sentarme en tus rodillas y preguntarme "de manera adulta" como tú dices, si quería estar contigo. Y me encantásteis tú y tu manera adulta de preguntarme las cosas. Y tu beso de despedida y tus llamadas perdidas. Es que, en definitiva, me encantas .

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