jueves, 25 de marzo de 2010

AnEstáTresMetrosSobreElCielo

Último día de clase. ¡Puufff!. Ganas de que suene la campana, ganas de escaparme de clase... ¡Por fin! Y es que estoy harta de profesores, deberes, notas y exámenes. Harta de que me digan lo que puedo y no puedo hacer. Y estoy tan harta que, cuando salgo, voy con la mirada clavada en el suelo, mirándome los pies. Y eso es muy raro. Ni siquiera me apetece mirar hacia el cielo. Está nublado, como mi ánimo. No, no me apetece.

Pero de repente siento una especie de corazonada que me hace levantar la mirada. Y ahí estás tú, sonriendo, destacando para mí en medio de la gente, con los brazos abiertos para abrazarme. Entonces las nubes negras en mi ánimo desaparecen y dejan paso al más radiante de los soles de verano. Me despido de mi clase con un distraído ¡hasta luego chicos! y me abrazo a ti.Y me coges de la mano y nos vamos. Y nos cruzamos a alguno de mis profesores, que se sonríen así mismos y nos miran curiosos. Dejamos atrás el instituto y mi tristeza, que no nos sirven para nada en este instante.

Escogemos el camino más largo hasta mi casa, porque, ¡sí, has decidido acompañarme! Aunque vivo a media hora larga del instituto y aunque luego tienes que volver andando a casa, probablemente bajo una lluvia asquerosa, porque el cielo está con ganas de llover. Pero todo eso no te importa, has decidido venir conmigo solo y exclusivamente para ver mi sonrisa, esa que te encanta, como tu dices. Damos muchísimas vueltas, y al final la media hora larga se convierte en una hora completa. La mejor hora del día, porque la he pasado contigo. Los tres mejores meses de mi vida, porque los he pasado contigo :)

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