Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing
Suena la campana, la clase de economía se ha terminado ya "¡Por fin!" piensa Lil. Aunque realmente no se ha enterado de nada, porque ha estado prestando más atención a la persona que se sienta dos filas delante de ella, Jake, su Jake. A pesar de que lo hayan dejado, hace ya unos cuantos meses, le sigue queriendo. Y por lo que sabe, el también la echa mucho de menos. Pero en fin, se ha acabado y punto. Lil recoge sus cosas y se centra en los carnavales, en las ganas que tiene de ponerse su disfraz y en lo guapa que va a ir. Porque realmente, el disfraz de caperucita le queda de muerte. De repente, algo la saca de sus pensamientos. Jake la ha rozado al pasar, ella ha levantado la mirada y el le ha sonreído con esa sonrisa que taaaaanto le gusta a Lil. "Así no hay quien te olvide" se dice a si misma con amargura.
Tarde de sábado, cinco de la tarde. Lil se está arreglando para salir, ha quedado con Annie a las seis. Coge el disfraz, la falda rojo oscuro, las medias y las zapatillas de tela color amapola. La camisa blanca y la capa con capucha a juego con la falda. Se alisa el pelo y se coge dos coletas con unos lazos rojos que hacen que parezca una niña buena. Se pone colorete, y gloss, y se pinta levemente los ojos. Mira el resultado en el espejo, está guapa, muy guapa. Coge la cesta y mete en ella su monedero, el gloss que ha usado y la cámara de fotos. Mira el reloj y decide ir ya a buscar a Annie a su casa, asi que da un beso a su madre y sale de su casa con una sonrisa de oreja a oreja.
De camino a casa de Annie, Lil ha visto a alguien que le recuerda mucho a Jake. Pero no puede ser, Jake no pasa nunca por el barrio pijo de Annie...
Cuando por fin llega a casa de su amiga, ella ha terminado de arreglarse. Son dos caperucitas guapísimas pero diferentes. Una es alta y rubia, de cara redonda y ojos verdes. La otra es más bajita y morena, con cara delicada y angelical y ojos azules. Ríen y se echan fotos antes de bajar y abandonarse a la fiesta, y al alboroto, y a la música, y a quien sabe qué...
Salen de casa de Annie y después de dar una vuelta por la ciudad, se pasan por el local de Eddie, que da una fiesta a la que, por supuesto, están invitadas por eso de la popularidad. Bailan, hablan con todos, se echan fotos con sus compañeros de clase y sonríen como si fuesen las reinas de la fiesta.
Después de lo que a Lil le parecen horas bailando, se sienta y va en busca de algo de beber. Mira el reloj, las doce y cinco. "Mierda, ya es San Valentín" piensa para sus adentros. Se sienta y, de repente, alguien le tapa los ojos por detrás mientras una voz que conoce muy bien le susurra algunas palabras al oído:
- Caperucita, me dejarías ser tu lobo particular el resto de la noche?
Lil, que no se puede creer lo que está oyendo, se levanta despacito y se da la vuelta. Allí está Jake, vestido de negro y con unos colmillos que pretenden ser de lobo. Lil no puede hacer otra cosa que reírse y dejarse abrazar por Jake, que le coloca una flor silvestre, las favoritas de Lil, en el pelo, detrás de la oreja.
- Entonces... ¿Puedo ser lobo por esta noche o me quito ya los colmillitos?
- Puedes ser lobo y quitarte los colmillos...
- Puedes ser lobo y quitarte los colmillos...
Y se ríen, se besan y bailan. Y a la una y media Jake la acompaña a casa. Y se dan un beso de despedida en el portal, como en los viejos tiempos. Y, como en los viejos tiempos, Lil sube las escaleras y se para en el último escalón antes de llegar al descansillo, se da la vuelta y lanza un beso a Jake, que espera a perderla de vista. Como en los viejos tiempos... Lil espera que su felicidad dure más que la última vez.



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