miércoles, 30 de septiembre de 2009

A Broken love (2) ♥

12:40, 12:45, 12:50, 12:55... Alex tendría que haber llegado ya, ¿por qué no me llama? Me estoy empezando a poner nerviosa...

Daba vueltas por el piso mientras pensaba la razón de porque Alex no me llamaba. Siempre que iba a algún sitio, por corto que fuese el viaje, me llamaba o me mandaba un sms, cualquier cosa para que yo supiese que había llegado bien y me quedase, por fin, tranquila, pues odiaba que Alex viajase tanto.Sabía desde el principio que ibamos a estar separados frecuentemente, ya que él era un alto ejecutivo de una importante empresa, pero contaba con acostumbrarme a quedarme sola. No lo había hecho.

- ¡Ya no aguanto más, voy a llamarle! -grité en medio del salón, a pesar de que no había nadie.

Agarré el movil de última generación que Alex me había regalado y marqué el número casi inconsciente: 6... 4... 2... 6... 9... 3... 7... 0... 1...

-¿Diga?- preguntó, para mi sorpresa, una cantarina voz de mujer con un marcado acento francés.
-¿Alex? ¿Alex?- gritaba yo al teléfono, esperando una respuesta.

Se oyeron una especie de murmullos y después no oí nada más, la línea estaba muerta.

A estas alturas, yo ya estaba al borde de la histeria. Dado que no había podido hablar con Alex aún, decidí hacer tiempo dedicándome a algo para lo que necesitase utilizar mis cinco sentidos, para intentar olvidar aquel intento de conversación que había tenido minutos atrás con una desconocida, así que me preparé lienzo y caballete, y me dispuse a pintar algo, cualquier cosa que me viniese a la mente, ya que pintar era una de las pocas cosas que se me daban bien, muy bien incluso.

Me entretuve pintando toda la tarde y cuando acabé el cuadro, decidí volver a llamar a Alex, a ver si tenía algo más de suerte con la respuesta.
Volví a marcar el número, esta vez completamente concentrada porque -esa era mi esperanza- podía haberme equivocado al pulsar los números y había llamado a esa mujer francesa por error.

- ¿Diga? -La voz de Alex sonaba distraída
- ¡Alex!¡Soy Noa! ¿Por qué no me has llamado? Estaba muy preocupada, te he intentado llamar antes, pero he debido equivocarme, me lo ha cogido una mujer francesa que no conocía de nada, ha sido todo muy extraño, pero bueno, ahora estoy hablando contigo y me siento mucho más tranquila, menos mal que lo has cogido al fin.

Hubiese seguido hablando de no ser porque oí una risita muy aguda de fondo

- Alex, ¿Quién hay ahí contigo? He oído reir a alguien...
- Escucha Noa, no quería que te enterases así pero... He venido a Nueva York porque he conocido a alguien. Llevamos un par de meses viéndonos a escondidas y decidimos venir aquí para no tener que escondernos más. No me esperes, porque no voy a volver. Mandaré a alguien a por el resto de mis cosas y me quedaré en aquí, he conseguido el traslado y todo está arreglado. Adiós, pequeña.

Y colgó.

Aún no había asimilado lo que significaba cada una de aquellas frases, simplemente porque no era lo que esperaba escuchar. No me había equivocado al marcar la primera vez, lo había cogido aquella francesita a la que yo odiaba sin conocer, porque me había robado lo que yo más quería y anhelaba del mundo.

Necesitaba saber quién era, saber qué tenía ella que yo no tuviese (tal vez era atractiva, pero yo, aunque no me consideraba especialmente bonita, tampoco era fea. De todos modos, Alex siempre me decía que no le había enamorado mi belleza ...)

Necesitaba ver a Alex una vez más.

Necesitaba saber por qué había sucedido esto.

Necesitaba tantas cosas...

Y lo peor de todo era -me dije a mi misma- que no podía alcanzar ninguna.

Y tras pensar todas aquellas cosas que necesitaba, me eché a llorar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario